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Las meditaciones de Pettinato
(Enviado por
Leandro Ignacio Rosso de Argentina) Lo siguiente son meditaciones ingeniosas que ha escrito el músico y conductor de radio y TV, Roberto Pettinato, mostrando una mirada de mucha gracia, y a la vez pensativa, sobre sus ideas acerca de la vida en común: - Creo que las mujeres tendrían que casarse con tipos que sepan cocinar. Es más, los hombres envidiamos a los que saben hacerlo. Nos parece que si un día nos reunimos dos parejas y él cocina, nuestra esposa se enamorará perdidamente. Fijáte: si le enseñas a un tipo a pescar, se va a pescar todo el día. Bueno, si le enseñas a cocinar pescado, no sólo cocinará los más deliciosos salmones hasta para el desayuno, sino que además.... ¡hará las compras en persona! - ¡Por Dios! Me llegó una cuenta tan grande en la tarjeta de crédito que juraría que cuando abrí el sobre escuché un ¡Chan! de Duro de Domar. Es más: estoy en un banco desde le cual te llaman 40 veces por día para cualquier cosa. Siempre me pregunto: Esta gente, ¿qué pretende? ¿Qué te sientas querido? - Un consejo para varones: si querés impresionar a una mujer, no le enviés rosas. Mandále una mucama. Si gastás $55 en 2 docenas de flores, al día siguiente están muertas. La mucama te puede costar $40 y todavía te quedan $15 para la comida china y alquilar una peli. ¡Por la misma guita tenés a la mina y a alguien que limpie al final de la noche todo el desmadre que hayas hecho con la mina! - ¿Cómo saben las vitaminas adónde van? La vitamina A es para la memoria, la E para los ojos, la C para el resfrío, la D para el hígado... Por Dios, ¿cómo hacen para llegar hasta el destino correcto? ¿Tienen un mapa? ¿Qué pasa si un día te tomás algunas de estas pastillas con un poco de vodka? Las vitaminas están borrachas, se pierden por el camino, ¿adónde van a parar? ¿Quieren que les diga adónde van? En mi caso, llegan tambaleándose hasta mi entrepierna, se juntan ahí, miran la hora y, si es temprano, planean adónde terminar la noche. - Los hombres no tenemos la misma percepción sobre los crímenes que las mujeres. Somos menos paranoicos, capaces de decir: "¡Che, que linda noche! Son las 2 de la matina, ¡vayamos a caminar!". Las mujeres, en cambio, estallan y te gritan: ¡Por favor! ¡Estás loco! ¡Tengo dinero en la cartera, joyas, mi teléfono... y llevo mi vagina conmigo! Vayamos mañana a caminar, o pasemos por casa y dejo todo en el otro pantalón". - Hablando de terapias, no todas son malas. Lo insoportable es cuando hablan tanto. Algunos hablan hasta por los codos y otros apenas si respiran. Yo tuve uno que hablaba y hablaba y hablaba sin parar... Un día dije: -Mire... no quiero interrumpirlo, ¿pero no podríamos ir directo a la medicación? Fuente: Revista Rumbos |
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